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7.2 La Ducha
Terapéutica
La Ducha Terapéutica, también propuesta por P.
Hernández, es una técnica cognitivo-conductual muy sencilla que puedes
utilizar para complementar la Técnica del Bombeo. De hecho, comparte el
mismo núcleo fundamental. Es, sobre todo, útil en personas o en ocasiones
en que se está sometido a pensamientos reiterativos u obsesivos.
Al igual que en la “Técnica del Bombeo”, el objetivo
fundamental es revivir pensamientos y emociones negativas, para
intensificarlos al máximo, con todo tipo de detalles, imágenes y, sobre
todo, suscitando emociones, acompañándolos en este caso con la sensación
momentánea y desagradable del agua fría. Se llevan a un extremo de elevada
intensidad cognitiva, afectiva y física, casi dolorosa, que se asocia aquí
con un elemento doloroso, para luego entrar en una fase placentera y
relajada, asociándola a la ausencia de del pensamiento obsesivo.

De forma específica, hay que decir que la ducha
terapéutica consiste en revivir, en un momento determinado, mientras te
duchas con agua caliente o tibia, todos aquellos pensamientos y
sentimientos que te resultan negativos o desagradables. Y en el momento en
que los estás vivenciando más intensamente, abres el chorro de agua fría.
Con ello se produce un efecto de evitación y,
por lo tanto, de “detención del pensamiento”, cambiando, a
continuación, el agua fría por caliente. Esto se repite todas las veces
que se requieran hasta que desaparezcan las vivencias negativas. El paso
al agua caliente es placentero, con lo que se asocia la anulación de
pensamientos, moldes o emociones negativos con esta sensación agradable.
Pero, además, hay un segundo momento y es cuando el agua tibia o caliente
se estabiliza para cargarse de sensaciones agradables, de energía positiva
y de "mirar hacia adelante" con ilusión y poder. Este método es muy
eficaz, sobre todo, si lo complementas con el del Bombeo, tal y como lo
hemos comprobado en la práctica terapéutica.
En la siguiente página veremos otra técnica: la
Respiración.
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