7.3.2 ¿Qué posición debo adoptar para realizar la técnica?

 

Existen varias posiciones posibles que puedes utilizar para llevar a cabo esta técnica. Elige la que te parezca más cómoda para ti. Éstas son:

1) Acostado sobre la cama o en el mismo suelo, con los brazos y las piernas ligeramente separados del cuerpo.

2) Sentado en un sillón confortable y con brazos. En este caso emplearemos apoyos para las piernas y pies.

3) Sentados en un taburete o un asiento sin respaldo, e incluso, de pie.

 

7.3.3 ¿Cómo se lleva a cabo esta técnica?

 

Intentaremos explicarla en varios paso.

1) Adopta una posición cómoda. Puede ser acostado, sentado, e incluso, de pie.

2) Respira por la nariz. Primero, inspira y llena la parte inferior de los pulmones. Para ello te puedes ayudar colocando una mano en el vientre y otra encima del estómago. Ten en cuenta que, mientras realizas el ejercicio, debes percibir movimiento al respirar en la mano situada en el vientre, pero no sobre la que tienes colocada sobre el estómago. Segundo, llena la parte media de los pulmones, mientras que la parte inferior y del tórax y las últimas costillas se expanden ligeramente para acomodar el aire que hay en su interior. En este caso, debes notar primero movimiento en la mano del abdomen y, después, en la del vientre. Por último, llena la parte superior de los pulmones mientras sacas pecho y mueves un poco los hombros hacia atrás. Esta inspiración debe ser llevada a cabo en una única inhalación suave de pocos segundos.

Con este paso lo que se busca es que la persona llene primero de aire la zona del abdomen, después el estómago y por último el pecho.

3) Procura mantener la respiración unos pocos segundos. Luego, tienes que espirarla lenta y silenciosamente, evitando hacerlo de forma brusca.

4) Por último, después de realizar la espiración, debemos relajar el abdomen y el tórax, para comenzar de nuevo.

 

 

A continuación veremos otra de las técnicas, la Relajación Progresiva y en qué consiste.

 

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  Este ejercicio de relajación es muy fácil de aprender y puede experimentar resultados inmediatos, pero para alcanzar efectos más profundos puede darse el caso de tener que practicar esta técnica durante varios meses.

 

 

  Los ejercicios de respiración han resultado ser útiles en la reducción de la ansiedad, la depresión, la irritabilidad, la tensión muscular y la fatiga.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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