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7.4 La relajación
progresiva
Esta técnica se basa en el indicio de respuesta, de
nuestro organismo ante la ansiedad o el estrés, que genera pensamientos y
actos que conllevan una tensión muscular. Por lo tanto, esta técnica busca
incidir sobre esa tensión y distensión de los músculos
corporales, relajándolos y transmitiendo esa relajación a la mente.
La relajación progresiva permite diferenciar entre los
distintos grupos musculares y entre la sensación de tensión y distensión.
Para poderla llevar a cabo debes procurar estar sentado y con la cabeza
apoyada en alguna superficie. También se aconseja tener una música suave y
relajante de fondo durante la sesión. Cada músculo se tensa (de 5 a 7
segundos) y, luego, se relaja (de 20 a 30 segundos). El tiempo de
entrenamiento estimado en la relajación progresiva para lograr resultados
es de una a dos semanas en sesiones de 15 minutos cada día.
7.4.1 ¿Cómo se lleva a cabo
esta técnica?
La expondremos a través de diferentes pasos:
1) Sentado/a en la silla,
cierra ambos puños, tensando los bíceps y los antebrazos tan fuerte como
puedas durante 5 ó 7 segundos. Luego, relájalos durante 20 ó 30 segundos.
Repite esta secuencia unas 3 ó 4 veces, memorizando la diferencia
existente entre cuando los brazos están relajados y cuando están tensos.
2) Arruga la frente al mismo
tiempo que mueves la cabeza, haciendo presión, en el sentido de las agujas
del reloj y, luego, al revés. Después de los 7 segundos, relaja la frente
y el cuello. Repite esto unas 3 ó 4 veces.
3) Ahora arruga los músculos de
la cara, frunce el entrecejo, cierra los ojos con fuerza, aprieta los
labios, la lengua contra el paladar y encoge los hombros. Hazlo durante
unos 7 segundos y, luego, relaja. Repite esta secuencia unas 3 ó 4 veces.
4) Luego, inspira profundamente
cogiendo aire; primero, con el estómago y, luego, con el pecho. Mantenlo
dentro un par de segundos y luego espira, suelta el aire de golpe. Repite
esta respiración unas 3 ó 4 veces.
5) Extiende los pies hacia
delante y hacia arriba, estirando los dedos hacia ti, tensando así las
espinillas. Luego, relaja los pies y déjalos caer en el suelo. Repite esta
acción 3 ó 4 veces.
Una vez concluyas la
sesión, cierra los ojos y recorre mentalmente todo tu cuerpo.
Vivencia la relajación, la paz. Si percibes aún síntomas de tensión en tu
cuerpo, vuelve a repetir el ejercicio de relajación sobre ese grupo de
músculos.
Continúa
con
la unidad para ver la última de las técnicas que te hemos propuesto para
combatir el estrés: La nutrición y el
ejercicio físico.
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