7.5 La Nutrición y el Ejercicio Físico

 

Una correcta alimentación unida a la práctica de algún tipo de ejercicio físico es una combinación muy efectiva para combatir y prevenir el estrés.

Cuando nos vemos inmersos en un estado de estrés, nuestro organismo necesitan un mayor número de nutrientes, especialmente calcio y vitamina B, que obtenemos a través de la leche y los vegetales. La falta de estos elementos nos provoca cansancio, irritabilidad y ansiedad que podemos evitar siguiendo una dieta equilibrada.

Del mismo modo, el ejercicio físico contribuye a la reducción del estrés, puesto que constituye una descarga natural de nuestro cuerpo para la eliminación de estados de excitación.

 

7.5.1 ¿Cómo se lleva a cabo la Técnica de Nutrición?

 

1) Comiendo alimentos variados: Nuestro organismo necesita un variado número de nutrientes: vitaminas, minerales, proteínas, ácidos grasos esenciales, carbohidratos, etc. No existe ningún alimento que los reúna a todos. Por eso, cuanto mayor sea la variedad  consumida, menor será la probabilidad de desarrollar algún tipo de deficiencia o exceso de algún nutriente.

2) Manteniendo, en la medida de lo posible, un peso ideal: Un sobrepeso influye de diversas formas en nuestro organismo. Se asocia con la hipertensión, el colesterol, enfermedades cardio y cerebrovasculares, etc. Además, puede llegar a ser una amenaza para nuestra autoestima, debido a los patrones de belleza que actualmente prevalecen en nuestra sociedad. También contribuye a la aparición del estrés, al reducir nuestra capacidad para enfrentarnos a estímulos de nuestro ambiente. Para evitar la obesidad, debemos llevar una alimentación variada, reduciendo grasas, azúcares, alcohol, etc. y, por supuesto, hacer ejercicio.

3) Evitando el consumo excesivo de grasas: Las grasas son unos elementos esenciales dentro de la dieta, pero cuando su consumo es excesivo se convierten en dañinas. Debemos evitar el consumo de alimentos con alto contenido en grasas saturadas (mantequilla, margarina, chocolate, leche no descremada, helados, carnes ricas en grasas, etc.), debido a que este tipo de grasas tiende a elevar el nivel de colesterol en la sangre y favorecer enfermedades de tipo cardiovascular.

4) Reduciendo todo lo posible el consumo de cafeína: La cafeína actúa como un estimulante que provoca una respuesta de nuestro organismo ante una situación de "lucha o huida", empleando un alto consumo de vitamina B. Debemos evitar consumir alimentos ricos en cafeína (café, chocolate, etc.).

5) Comiendo de forma frecuente y tranquilamente: Es muy recomendable realizar, especialmente bajo los efectos del estrés, entre 4 ó 5 comidas ligeras al día. De esta forma podemos evitar la tensión asociada a la sensación de hambre y una concentración más regular de glucosa en la sangre.

 

 

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  La falta de ejercicio físico contribuye a la aparición de enfermedades cardiovasculares, obesidad, fatiga, tensión muscular, etc.
 

 

   

  Las espinacas, la leche y los ejercicios de relajación son unos complementos muy efectivos para el insomnio.
 
 

  Para obtener unos hábitos alimenticios correctos, deberán transcurrir entre 3 y 6 meses, aunque sus efectos se pueden percibir pasados unos días después de producirse los cambios importantes en la dieta normal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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